Mujeres inspiradoras #1

Anti primera dama, defensoras de los Derechos Humanos, abogada de las defensoras o una apasionada de África, éstas son las personalidades en las que nos hemos fijado esta semana ¿Por qué estas mujeres?


Brigitte Macron, la anti-primera dama

Porque ya adoraba su vida antes de que su marido llegara a ser presidente de Francia y porque no le interesa nada ser primera dama francesa. Ella era y sigue siendo profesora. Odia volar, así que desde el primer día en que su marido se convirtió en presidente decidió acompañarlo sólamente a las visitas de índole nacional. En el documental de Netflix  "Macron" sobre el ascenso a la presidencia de su marido, descubrimos no sólo a una pareja muy íntegra y enamorada sino a una mujer con muchísima personalidad que sólo necesita a sus amigos para ser feliz y a la que además, los miembros del equipo del presidente adoran, como si todos fueran amigos en común. No imaginamos esto en la Casa Blanca de Trump. Si además le añadimos que Brigitte es profesora de francés, literatura y latín, nos volvemos aún más fan de esta mujer que no necesita de la aprobación de nadie ni de la ambición social.

                                                                                                Brigitte Macron


Nadia Murad, Premio Nobel de la Paz 2018

Por su valentía incontenible a la hora de defender a las mujeres víctimas del Estado Islámico que no pueden hacerlo por sí mismas y por contar su historia y denunciarlo ante las Naciones Unidas. Como si hubiera sido un precio a la libertad y al asesinato de su madre y sus hermanos, Nadia ejerce desde el 2014 una auténtica misión como activista, aunque afirma que le gustaría un día dejar de serlo. Después de que sacrificaran a su familia, fue secuestrada y vendida. Acabó convertida en una esclava sexual del grupo terrorista en condiciones que seguramente no podamos imaginar. Consiguió escapar y vivir en Alemania gracias a una ayuda gubernamental. A pesar de que el premio le honró mucho, ni siquiera dio las gracias de forma vehemente ni mostró felicidad, ya que ella lo que quiere es que todas las potencias occidentales se impliquen logística y humanitariamente para salvar a las minorías, que como la suya, viven desprotegidas ante el terrorismo.

                                    Nadia Murad Photo by Österreichisches Außenministerium on Foter.com / CC BY


Amal Clooney

Que sea la esposa de George Clooney es lo menos relevante de esta supermujer nacida en Líbano. A la abogada de Nadia Murad, Premio Nobel de la Paz de este año, no se le tensa el rostro en cualquiera de los casos escalofriantes que denuncia. Mantiene la misma elegancia y sosiego a la hora de defender a su clienta frente a la ONU por crímenes contra la Humanidad, que a la hora de dar un discurso ante Hollywood para homenajear a su marido. Ante las Naciones Unidas, se mostró agradecida por el reconocimiento de la asamblea del suceso que se vive en Siria con las minorías como "genocidio" pero criticó al organismo internacional por no implicarse internacionalmente con los desfavorecidos. Sentada al lado de Nadia Murad, a quien protege como a una buena amiga, una periodista de la BBC le preguntaba si se atrevería a defender el juicio contra Al-Assad, ella defendió su deseo de hacerlo inmediatamente con la alegría con que recibiría un piropo. Lamentablemente no escribe ni habla mucho en público, pero ella sería una buena influencer para las lectoras de Desayunos y Postales.

                                                                Amal Clooney Photo by dying regime on Foter.com / CC BY

Jane Goodall, la mamá y científica más moderna

Otra mujer que siguió un camino tan individual como solitario, Jane Goodall sólo tuvo un trabajo antes de dedicarse a estudiar a los chimpancés. En un restaurante de Gran Bretaña trabajó como camarera ahorrando cada uno de los peniques para poder cumplir el sueño de su vida, viajar a África. Cuando cumplió los 23 años, era secretaria, no tenía estudios pero una intuición y una afinidad con los animales que nadie más tenía. Estaba convencida de que los chimpancés no eran salvajes como decían los estudios científicos, así que fue la primera en vivir en solitario cerca de ellos, acercarse a ellos con muchísimo respeto, y aún más paciencia, durante días y meses hasta que convivieron a diario interactuando entre sí y estudiando su comportamiento. Aquella chica rubia que se casó con el fotógrafo que enviaron para complementar su estudio, pronto fue portada del National Geographic y una embajadora universal de la protección de los chimpancés. Su hijo, nació y creció en la libertad africana. Para ser una madre de los 60, el nivel de revolución de su personalidad sigue siendo modernísimo a día de hoy. Encontrarás su historia y unas imágenes sublimes de África en el documental "Jane" de Netflix. A día de hoy con sus más de ochenta años, sigue dando conferencias por el mundo y ha creado muchísimas fundaciones en todo el globo.