Por qué Patria ha tenido éxito


"-Asimismo escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias."


Siete años después de la disolución del grupo terrorista ETA, Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) publicó Patria en 2016. El libro retrata la historia de dos familias, la de la víctima y su verdugo respectivamente en un periodo de 30 años, desde los años activos de la violencia hasta el abandono de las armas por el grupo terrorista. Todos sabemos que este libro ya está muy promocionado y su reseña ya está muy masticada.  Pero, ¿Por qué Patria ha tenido éxito? 

Por una parte, tras muchos años de titulares fatales en la prensa, el País Vasco vive actualmente una época de estabilidad política y sobre todo de descanso. Con la distancia de los años surge una literatura que habla de estos hechos, como es el caso de Patria. La gran curiosidad del lector fue descubrir cómo se trata literariamente un tema tan serio que aparece en plena paz. El terrorismo vasco es una de las vivencias aún presentes en las generaciones que convivieron con aquellos años de dolor. El autor, consciente de retomar un tema delicado que despierta el recuerdo de un pueblo y revivifica la memoria, ha intentado trabajar una visión del terrorismo vasco lo más objetiva posible, no con el propósito de agudizar las heridas sino de homenajear a las víctimas y a una sociedad que ha tenido que convivir forzosamente con el duelo. Después de décadas de asesinatos y con una herencia de más de 820 víctimas mortales, ETA entregó las armas en 2005, fecha en que se inicia el relato y la cual sirve como inicio para hacer una retrospectiva de las dos familias hasta ese instante.

ETA defendía la independencia del País Vasco del Estado español, su lucha armada se basaba en un nacionalismo acérrimo inspirado en los postulados de Sabino Arana y en la idea de nación como factor diferenciador. Para entender el concepto de nacionalismo nos tenemos que remontar al s.XVIII cuando las ideas nacionalistas surgidas en Europa sustituyen a las religiosas por medio de la Ilustración y la difusión de la palabra con la imprenta. A partir de ese momento el nacionalismo se convierte en un nuevo discurso de poder y de difusión cultural.

"La literatura nos ayuda a pensar en la propia historia de una manera diferente a la periodística"

Sabino Arana, el creador de la ikurriña y fundador del Partido Nacionalista Vasco, fue el portavoz y elaborador de este discurso. Contribuyó a la idealización de la nación vasca, que él basaba en los fueros, el euskera, la etnia, y el catolicismo. Esta idea se forjó y cultivó durante generaciones ayudada por las adversidades históricas que vivió España, sobre todo tras la Guerra Civil y durante el franquismo. Es así como el nacionalismo vasco culminó en una organización que defendía sus principios de nacionalidad e independencia a cualquier precio. Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad) fue una organización terrorista que desde sus inicios en los años 50 hasta principios del 2000 dividió a un pueblo entero y conmovió a todo un país. "La literatura nos ayuda a pensar en la propia historia de una manera diferente a la periodística", asegura Aramburu. En el caso de Patria la historia se centra en los protagonistas del terrorismo, tanto víctima como verdugo y con ellos se aproxima a los sentimientos y pensamientos más íntimos de la vida diaria de estos actores sociales que la mayoría conocimos por noticias y cifras en el periódico.

En un país como España es necesario siempre romper el silencio antes de caer en la desmemoria del dolor como pasó con la Guerra Civil

El nombre del pueblo donde viven no se menciona en ningún momento, ya que el autor ha querido situar la historia en cualquier lugar imaginable del País Vasco. De la misma manera los personajes son nombres sin apellidos con la voluntad de crear una puesta en escena de formas de ser y pensamientos sin caer en el juicio social. Por esa razón, se ha querido contar la historia desde la perspectiva de cada una de las voces protagonistas y todas ellas tienen la misma extensión en el relato. Esto permite ser testigos por igual de las motivaciones de los personajes, formas de vivir el duelo, nivel de desconocimiento, consciencia o independencia respecto al grupo social. El autor ha querido acercarnos a lo cotidiano y a la percepción de vivir el terrorismo siendo esposa, hija, marido, amigo, vecina... Es así como Aramburu ha querido relatar una historia de amistad entre dos familias de ideologías opuestas como ejemplo de lo que seguramente fue la historia de muchas familias. 

Las historias familiares que nos transmite Aramburu son ficticias, sin embargo están basadas en elementos comunes reales que se han podido vivir a lo largo de los años activos de atentados, como son: la escisión de las familias, vecinos o amigos, el fuerte sentimiento nacionalista en el mundo rural, las herriko tabernas, las manifestaciones por la liberación de los presos vascos, el pago del impuesto revolucionario como amenaza, el clero abertzale, el dolor del silencio, o el desplante a las víctimas. También se intercalan muchos datos reales que pertenecen a la historia de nuestro país como fueron: el asesinato de Gregorio Ordóñez, el atentado en Hipercor de Barcelona o el asesinato de Miguel Ángel Blanco, entre otros. 

Patria nos ha ayudado a profundizar en un problema político, a entender que la distancia no es el olvido y que el tiempo no todo lo cura y es un ejemplo de que es posible hablar de todo sin incomodidad 

El segundo factor por el que esta novela solo podía tener éxito es porque el enemigo no se encuentra entre nosotros y todos podemos estar más o menos de acuerdo en quién lo fue. La aproximación novelística nos ha ayudado a todos a repensar el pasado como poco estamos acostumbrados en este país. Incluso lo hemos disfrutado, algo hemos conseguido curar de esas vivencias distanciadas que todos recordamos de algún momento vivido durante los años 80-90. Este mes ETA se disculpaba públicamente ante las víctimas. Quién sabe si la literatura ha influido en algo... Patria nos ha ayudado a profundizar en un problema político, a entender que la distancia no es el olvido y que el tiempo no todo lo cura. Es un ejemplo de que es posible hablar de todo sin incomodidad.

¡Esta lectura hacía falta! un retrato social que rompiera el silencio, y Aramburu ha resultado ser uno de los primeros autores. Si algo podemos aprender de la aparición de Patria es que en un país como España es necesario siempre romper el silencio antes de caer en la desmemoria del dolor como pasó con la Guerra Civil. Es necesario recordar todas las partes y también lo esencial de las vivencias mínimas que marcaron con angustia y dolor la convivencia de una sociedad. La literatura, una vez más, es la responsable de desmitificar el dolor provocado y dignificar los valores humanos.