El bestiario de Chauveau

 El nombre de Léopold Chauveau salió a la luz cuando en el año 2007 su nieto donó al museo d'Orsay de París 18 esculturas y 100 diseños de su abuelo. Entonces los comisarios de arte comenzaron a preparar la exposición ahora abierta al público hasta el 13 de septiembre.

Nacido en Lyon, este médico de profesión pero escultor de corazón no pudo evitar seguir sus instintos creativos. A los 35 años, tras la muerte de su esposa y sus hijos en la Gran Guerra, comenzó a aprender de forma autodidacta el arte de la escultura y creó su propio universo. ¡Y vaya universo! Lo que tiene de singular este escultor es su obra; su leitmotiv fueron los monstruos, tanto en escultura como en dibujo.

Sus criaturas son enigmáticas, deformes, inacabadas, como fruto de un accidente. Parecen salir directamente del inconsciente del autor y se convirtieron en compañeros de un mundo imaginario en el que se refugiaba. Quién sabe si esta fue su manera particular de otorgar a sus miedos una distancia, un espacio y una simbología.

A partir de los años 20 comenzó a dibujar paisajes desérticos como escenarios de estos monstruos. Llegó a ilustrar clásicos como el Antiguo y el Nuevo Testamento, las fábulas de La Fontaine, La novela de Renard y creó historias fantásticas y enigmáticas sobre animales y niños.

Sabemos que los monstruos no son únicos en la historia del arte, algunos ejemplos son las criaturas e híbridos que habitan la mitología, las gárgolas o las bestias que encontramos en el folklore japonés. Esta exposición nos permitirá descubrir esta obra sin precedentes en su época, y con ella, la personalidad y la vida de Léopold Chauveau, un universo que fascinará tanto a niños como a adultos.