Si las telas hablaran ...

21.09.2020

 Calle dels Banys Nous, una de las más centenarias en el barrio judío de Barcelona. Aquí se concentran desde hace décadas varios anticuarios en distintas formas: librería, lámparas, muebles cestos... Muchas de aquellas tiendas han acabado desapareciendo. No ha sido este el destino de l'Arca. Una entrada de luz y espejos estilo Art- Déco, se distingue entre el gris piedra del gótico barcelonés. Señal de que algo especial se gesta ahí dentro. L'Arca (@larcabarcelona), no es una tienda vintage donde se amalgaman prendas y accesorios con más de 20 años de antigüedad. L'Arca tiene una misión concreta: darle una segunda vida al universo textil de principios de siglo, revalorizando las piezas sin pretensiones y con mucho cariño. 


 Atraídos por su magnetismo, los encargados de vestuario de teatro, televisión o cine, llegan aquí en busca de tesoros para sus producciones. Tal fue el caso de Titanic o Vicky Cristina Barcelona pero también de espacios tan barceloneses como el piso muestra de La Pedrera, vestido por esta pequeña tienda.

Su función rescatadora de prendas y ropa de casa se remonta a finales de la década de los 70, cuando l'Arca de l'àvia (el arcón de la abuela) abrió sus puertas; inicialmente dedicada a las antigüedades textiles y a algunos muebles. Con el tiempo, Nina y Carmina, las hijas de su fundadora, han sabido adaptar al presente su herencia familiar: reivindicar el valor de la artesanía y el placer táctil de los buenos tejidos. Entre bastidores las sostienen Julia como jefa de taller y las modistas. Un camino en el que estas restauradoras, diseñadoras y comunicadoras honran el trabajo bien hecho centrado en técnicas y calidades de la era pre-Inditex.

© Julia Lomo

© La dichosa

© La dichosa 


"La dedicación, la calidad del tejido y los detalles originales son el secreto de la longevidad de estas piezas."

Ahora abreviado su nombre, l'Arca es un lugar para ir con tiempo. En su espacio reducido, todo está bien ordenado. A un lado los kimonos de los años 20 y 30 importados de Japón, representantes de una época en que Europa quedó fascinada por Oriente. Nina propone usar uno como abrigo de boda y abriéndolo muestra orgullosa el proceso previo, los hilos de curso desigual que hablan de las manos que los hilvanaron. La dedicación, la calidad del tejido y los detalles originales son el secreto de la longevidad de estas piezas. El estandarte de lo que ahora se llama slow fashion, en contraposición a la fast fashion o moda hecha en serie, impersonal y con los mínimos costes.

En un armario se acumulan sábanas antiguas, cuelga lencería de seda con bordados o encajes muy exclusivos. Pero también moda casual en blanco, que fácilmente podría superar en belleza a la conocida moda ad-lib. Las enaguas se convierten aquí en vestidos porque el patrón es un ejercicio de re-creación. Entre los miles de complementos aparecen tocados, broches, coronas de flores, bisutería y joyas que recorren desde la década de los 70 hasta réplicas de principios de siglo, en plata y con precios que oscilan los 20 euros.  

En un espacio mágico protegido por una cortina aterciopelada está la colección de novia. La belleza perenne vive ahí detrás, en vestidos únicos de una sola pieza que combinan belleza y ligereza. Cualquier futura novia puede sentirse aquí tan exclusiva como los vestidos y escoger entre los distintos tonos de blanco en piezas antiguas o de inspiración con un aire romántico. No menos protagonistas son los velos de diferentes estampados que conviven juntos en toda una manifestación poética de delicadeza. Llegados a este punto de esplendor, no extraña encontrar una última joya para los curiosos. En las puertas de los armarios, un pequeño museo con la evolución de los encajes desde el s.XVI hasta el s.XIX. 


Una visita a l'Arca desmonta muchos prejuicios. No es una tienda vintage donde huele a raruno. De hecho, difícilmente distinguirás entre los antiguo y lo moderno, porque se fusionan con todo el cuidado del mundo en un estado ready to wear con precios asequibles. Una tienda-museo, un archivo de coleccionista, una mina de vestuario para escenas de cine inolvidables. L'Arca es un as para toda mujer que quiera vestir con calidad y belleza. Y conseguir lo imposible: parar el tiempo.


Nina, una de las propietarias de l'Arca, nos explica más sobre este lugar tan exclusivo de la Ciudad Condal 

DyP: Hazme un resumen de l'Arca

L'A: L'Arca es un proyecto que nació cuando mi madre montó la tienda física a los 20-25 años. Llevamos en este establecimiento más de 40 años. Ya mis abuelos tenían una fábrica de textil; eran proveedores de la Casa Real, se dedicaban al mundo de los encajes, las mantillas, etc. Por parte de mis abuelos maternos, eran anticuarios de muebles clásicos. L'Arca es una fusión de los dos mundos. Cuando mi madre empezó en los 70, se fue a vivir a París y allí entendió que la ropa tenía un valor, que en el Marché aux Puces se valoraban las piezas textiles antiguas: mantelerías, cortinas, incluso vestuario de época. En España aquello no valía nada, nadie valoraba el vintage, no se entendía nada; en aquel momento era ropa usada, así que ella fue una de las primeras personas que trajo el vintage a España, o las antigüedades textiles en general.

DyP: ¿Cómo conseguís estas prendas?

L'A: Como tenemos mucho recorrido aquí, hay gente que tiene ropa de su abuela, o han fallecido los padres o la madre guarda una caja con ropa antigua. Nos llaman y nosotros normalmente vamos a las casas, hacemos una valoración de lo que nos puede interesar y lo compramos. Una parte se hace así, otras veces se trabaja con subastas o ferias de textil antiguas.

DyP: En vuestro blog se puede leer que una chica tardó tres años en compraros una pieza que ya había fichado. Se entiende que os sabe mal desprenderos de algunos vestidos, que os gusta entregar las piezas a alguien que lo vaya a valorar.

L'A: Sí, es verdad. A veces tienes un vínculo con las piezas porque sabes que son únicas, y como entiendes lo que es y lo valoras, te sabe mal desprenderte de ellas, pero cuando ves que hay alguien lo va a aprovechar y le va a dar una nueva vida, también estamos ahí para eso. A veces, algunas piezas que nos gustan mucho las retiramos y guardamos como piezas de colección particular. Tenemos una colección de lencería antigua fina de seda, de los años 20, 30, 40..., piezas excepcionales que sabemos que nunca más vamos a poder tener y por eso las reservamos. Por ejemplo, cuando se hizo la película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, vino la encargada de vestuario y nos pidió para todo el vestuario de Penélope Cruz piezas que les cedimos. Muchas que teníamos guardadas en esa colección, que no queríamos vender, pero para una ocasión así sí, porque sabes que tienen una devolución...

DyP: ¿Y Penélope se quedó alguna?

L'A: (risas) No se quedó ninguna, pero le gustaron mucho el estilo de prendas.

DyP: A parte de la colección privada ¿qué compone l'Arca?

L'A: También exponemos. Quizás la colección más importante que tenemos es la de vestidos de novia desde 1870 a 1970, más a menos de cada década. El vestido de novia con sus accesorios, su ropa interior..., a más tiempo más valor, más delicada está la pieza y más difícil que esté en buen estado.

DyP: ¿Quién trabaja en vuestra colección activa?

L'A: Nosotras hacemos los diseños. Tenemos un pequeño taller y nuestra fuente de inspiración son siempre las piezas vintage, la lencería antigua... Al final solemos hacer un vestido a medida porque nos damos cuenta de que la pieza antigua a veces no funciona para todo el mundo. No se adapta a todos los cuerpos, o el tejido es muy delicado; entonces ofrecemos esa idea pero con piezas actuales hechas hoy en día. Es necesario combinarlo porque cuando trabajas las prendas antiguas, aunque se desee una pieza antigua original, la tienes que customizar, restaurar, darle una vuelta... Difícilmente te va a quedar perfecto un vestido antiguo. Es complicado.

DyP: ¿Cuál es la relación del encaje con el mar?

L'A: Es algo que pasa en muchos pueblos pesqueros que tienen esta relación. Había muchas mujeres que hacían encajes con tambor, tanto en Galicia con el encaje de Camariñas, como aquí que se hacía la blonda catalana. La inspiración estaba en los motivos marinos de las ondas del mar.

DyP: Tenéis nácares, bordados, encajes, velos, vestidos, telas... ¿son todo disciplinas artesanales que han desaparecido, unas más que otras o se han recuperado como el vermut? ¿Las nuevas generaciones han hecho algo por recuperarlas?

L'A: La verdad es que en temas de costura se está perdiendo mucha parte del saber hacer de antes. También se pierde porque eran técnicas que requerían mucho tiempo y mucho oficio. Una bordadora no era buena hasta que no tenía 40 años de oficio. Es difícil que gente joven con poca experiencia se adentre. Eran empleos mal pagados que no han tenido el reconocimiento que quizás se merecían. Las lenceras, las entoladoras, las bordadoras..., son oficios en peligro de extinción.

DyP: Mi madre bordaba mucho de joven pero ella asegura que en su época bordaba todo el mundo

L'A: Claro, eso también lo ves, que hay un cambio generacional, nuestras madres aún tenían ese saber hacer porque sus madres se lo habían transmitido. Pero ya nuestras madres no nos han transmitido absolutamente nada o nuestras generaciones ya no lo han querido conocer.

DyP: Nuestra generación ha dejado de planchar y las sábanas ya no son como las de antes.

L'A: Es difícil planchar el lino. No sé si has dormido en sábanas de lino, pero es un placer que desconocemos y al final tampoco son mucho más caras, pero es que no sabemos ni lo que es. En nuestro caso lo hemos tenido siempre en casa, pero es difícil que la gente joven sepa lo que es dormir en una sábana de lino en verano: cero calor, se está súper fresquito, es un gustazo... Es costoso si lo quieres tener todo planchado, pero entonces tenías que tener servicio, no todo el mundo tenía estas cosas, solo la tenían los ricos. Quien tenía estos bordados y esta ropa tan delicada era porque tenía mucho servicio. El arcón de la abuela, l'arca, era donde se guardaba el ajuar de la novia y una vez ya casada se guardaba en un arcón. Al menos en la tradición catalana...

DyP: Hacéis mucho seguimiento de vuestras novias, de dónde van a parar estos vestidos.

L'A: Nuestro blog es como una comunidad, y queremos mostrar que las novias son novias reales, que lo pueden llevar chicas corrientes y estar monísimas. Por eso hacemos seguimiento del proceso. Al final son casi nueve meses que compartes con ellas, con las pruebas, tomas de medida... Haces una relación y vuelven cuando ya han tenido los niños. Es compartir un momento muy feliz de la gente. Es un placer.  

Fotografías color: L'Arca Barcelona y Belén Lucas. En blanco y negro: Julia Lomo y La dichosa.