La revolución de los claveles

5 reflexiones que nos sirven hoy


25 de abril de 1974,

Un día como hoy nuestros vecinos portugueses acabaron con una dictadura que ya duraba más de 40 años. Oliveira Salazar mantenía al país en la pobreza, la censura y el inmovilismo, invirtiendo lo mínimo en interior y en cambio dedicando toda inversión posible en el mantenimiento de las colonias africanas a costa de guerras y represión. Era el único país del mundo que aún quedaba con colonias y en vez de descolonizar como hacían todos los países por aquel entonces, Salazar insistía en construir un imperio idealizado.



El 25 de abril de 1974, nuestros vecinos portugueses acabaron con una dictadura que ya duraba más de 40 años. Oliveira Salazar mantenía al país en la pobreza, la censura y el inmovilismo, invirtiendo lo mínimo en interior y en cambio dedicando toda inversión posible en el mantenimiento de las colonias africanas a costa de guerras y represión. Era el único país del mundo que aún quedaba con colonias y en vez de descolonizar como hacían todos los países por aquel entonces, Salazar insistía en construir un imperio idealizado.  

El ejército estaba ya cansado de participar en estas guerras de Mozambique, Angola y Guinea que no tenían razón de ser  y tampoco tenían un vínculo muy estrecho con la dictadura como era el caso de España. Es por eso que poco a poco empezaron a pensar en conspirar contra el gobierno de Salazar, quien ya había pensado en un sucesor un poco más permisivo: Caetano. El Movimiento de las Fuerzas Armadas acordó que al oír la canción Grándola, Villa morena por la radio, iniciaría una marcha en Lisboa para protagonizar un golpe al gobierno y así poner fin a la dictadura más vieja de Europa. 

Con un país en la pobreza y sin esperanza de progreso no era difícil que se uniera a la revolución un movimiento obrero y civil

La sorpresa fue que a penas hubo resistencia de los militares que no formaban parte de la conspiración, en cambio se unieron a ellos, y aunque mandaron a la gente quedarse en sus casas, la población no pudo ocultar su ilusión y unirse a la marcha. Las mujeres empezaron a repartir claveles y los soldados las introdujeron en las bocachas de los fusiles como muestra de paz. El país luso se rodeaba así con un aire romántico que aún hoy sigue conservando. Esa primavera el mundo entero miró a Portugal: Newsweek, Times, Le nouvel Observateur..., cubrieron la noticia de la liberación. El 25 de abril es para Portugal el aniversario de esta revolución, tanto en Lisboa como Porto, entre otras ciudades, el cielo se adorna de fuegos artificiales y se suceden distintas marchas. Así es como la canción Gránola, Villa morena y los claveles se convirtieron para siempre en el símbolo de la revolución por la libertad.

Portugal amaneció hoy con un especial de la revista JornalI donde aparece una ilustración de Salazar atravesado por un clavel. En la edición se rememoran testimonios de aquel día tanto de Angola como de Portugal y reproduce la cobertura de la revolución por la prensa extranjera en 1974. 


5 reflexiones que nos sirven hoy:



1-Jean-Paul Sartre sobre los jóvenes

Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir visitaron Lisboa y Oporto un año después cuando la revolución seguía activa. Sartre se mostró desilusionado con los estudiantes portugueses. En una conferencia en la Universidad de Oporto se mostró molesto al ver que no había debate. "Me gustaría que hablaran  sobre cuáles son sus relaciones con la revolución y dónde quieren llegar. ¿Quieren llegar a una revolución socialista, comunista..., no en el sentido de Partido, sino en una sociedad comunista, o quieren conseguir una democracia burguesa? Tengo frente a mí a muchos jóvenes pero no responden". Entonces llegó a la conclusión de que no había movimiento estudiantil, como pasaba con los obreros, los campesinos o las Fuerzas Armadas. Beauvoir por su parte afirmó rotunda "Me quedo con la impresión de que hablan más de apoyar una revolución de lo que la hacen".

¿Qué aprendemos hoy de esto? Si observamos a los estudiantes de hoy, ¿qué implicación en dirigir el futuro crees que tienen? Me da la sensación de que el caso portugués se asemeja a nuestra generación de estudiantes contemporánea, que viven un poco más lejos de "la revolución" no en el sentido de una búsqueda de democracia que ya hay, sino de dar a la sociedad algo que no ve, de ser quienes nos abran los ojos como hicieron los estudiantes de mayo del 68 en Francia o bien en España durante el final de la dictadura. Los jóvenes: fuente de absorver información, despertar en el mundo y comparar, son la mezcla perfecta de imponer ilusiones al futuro y tener la energía suficiente para lucharla, además de recordar a los padres lo que está obsoleto y si es necesario, mostrar la puerta de salida.


2-En las colonias pensaban diferente

Así como los jóvenes portugueses parecían no tener mucha iniciativa para participar en la revolución, los jóvenes portugueses nacidos en Angola que tras la revolución fueron a Portugal, habían crecido con muchísima conciencia política porque en sus casas todos anhelaban independizarse de Portugal y leían y discutían sobre política. Tal es el caso de la diputada de PSD Paula Teixeira da Cruz nacida en Luanda. Asegura que los jóvenes como ella cuando llegaron a Portugal se encontraron un país donde había una estrechez general, desde la forma de vestir a los comportamientos. Esto demuestra que la libertad de un país la da el nivel de formación de sus habitantes y ese es el valor íntrinseco que tiene la democracia. Nadie hubiera dicho con nuestros prejuicios europeos que en África se podía vivir como colonia más libremente que en Portugal.


3-¿ Por qué no hubo resistencia? 

A diferencia de las dictaduras españolas, alemana o italiana, la dictadura salazarista no era sostenida por ningún partido de masas, ni siquiera por su ejército. El gobierno fracasó en la contrarevolución porque no estaba sostenido por un partido dominante. Su falta de cohesión le impidió organizarse para poder luchar contra la revolución.


4-¿ Es vigente esta revolución?

Los periodistas ahora destacan que hoy en día haría falta otra revolución, no para defender una democracia que ya tenemos, sino para defenderla de la corrupción que parece el mal de hoy en día. No se pueden leer las causas y consecuencias de esa revolución desde una lectura actual. La política ahora vive entre redes sociales, sobreinformación gratuita y debilidad de prensa. La información nos hace creer duenos de nuestro tiempo pero hemos perdido en rigor, todo gira alrededor de organismos de poder. La libertad llegó pero haría falta un 25 de abril contra la corrupción.


5- Gabriel García Márquez sobre los portugueses 

 Márquez también estuvo de visita en Portugal en 1975 y respondió a una entrevista para la revista Alternativa:"La dictadura saneó la economía y redujo al mínimo la deuda externa, en primer lugar por la explotación desalmada de las colonias y en segundo, por la casi eliminación de la inversión pública. Sin educación, sin servicios de salud, sin ningún tipo de protección del Estado, el portugués era uno de los hombres más baratos del mundo".

Con esto aprendemos que 1) ser ciudadano cuesta dinero, un Estado que mantiene a un ciudadano le ofrece posibilidades educativas, de salud, protección y cobertura. Por eso, debe ser siempre condición para una sociedad que crece siempre, reconocer lo básico, y defenderlo. La libertad es disponer de lo básico. Y 2) que los escritores y pensadores no viven de forma nacional, sino de forma global, somos hijos de nuestro tiempo, no de nuestro país.

Photo by Zahorí on Foter.com / CC BY-NC-SA