Maria by Callas

Un retrato íntimo en primera persona

Como si se tratara de la intromisión en un diario, el documental María by Callas, aún disponible en las carteleras, es un retrato íntimo de la cantante de ópera por excelencia, la mejor de todos los tiempos. Con un nombre asociado erróneamente al origen italiano de su disciplina, María Callas no es italiana sino una neoyorkina de origen griego, cuyo apellido original (Kalogeropoulou) tuvo que ser adaptado a un nombre artístico: Callas. Un nombre breve que consiguió estar unido a la ópera y significarla como si fuera la ópera misma. María cuenta en primera persona por medio de entrevistas inéditas, su forma de vivir una carrera dedicada a la disciplina más difícil del canto, y muestra el respeto que le tenía a la música y a su profesión, pero sobre todo percibimos lo que no dice: la inmesidad de su carisma y la intensidad con la que vive las piezas que canta, fieles acompañantes en su soledad. A pesar de sus deseos de vivir otras vidas fuera de la música, ella era la música.


Si algo sorprende desde el primer momento de este documental es la calidad de la imagen de todas las entrevistas, vídeos, óperas..., parece que alguien se haya disfrazado de María Callas para mostrarnos su vida. Cada detalle de la imagen se aprecia perfectamente en los retratos en primer plano, entrevistas de los paparazzi o de la televisión. Con un recorrido desde sus primeros años hasta la última etapa de su vida, por medio de respuestas donde habla de sí misma, el documental está pensado de manera que sea ella quien lo cuenta. Sus palabras están recuperadas e intercaladas entre vídeos de sus entrevistas y una voz en off en primera persona, en el francés original del documental, la de Fanny Ardant, actriz y dama francesa.

5 reflexiones que nos llevamos del documental:


1- Una mujer muy honesta

María Callas se desvela como una mujer tremendamente honesta, muy consciente de sí misma, de sus sombras y de sus luces, capaz de hablar a la cámara de todas ellas, y de una fortaleza admirable. La diva (Callas) convivía con la mujer (María) y muchas veces se aprecian, con las preguntas machistas de la época (tampoco muy distintas a las de ahora), sus esfuerzos por justificar la dedicación a su carrera por encima de crear una familia. Preguntas que ella resuelve con una gran educación e inteligencia. Tampoco deja indiferente la enorme responsabilidad que sentía hacia su público. Cuando aparece en el escenario, apabullada por el calor que le brinda la audiencia, no duda en manifiestar explícitamente que debe cantar a la altura de ese cariño que le regala el público, sorprendiendo una vez más por su honestidad y por pronunciar en voz alta lo que cualquiera pensaría para sí sin decirlo.


2- Un amor frustrado

A pesar de empezar a cantar por deseos de su madre y más tarde de su primer marido, ella hubiera escogido otro camino alejado de la ópera en muchos momentos de su vida. Cuando conoció a Aristóteles Onassis, fue probablemente la primera decisión que tomó ella sóla desde el corazón. Encontrarle fue para ella una oportunidad para poder disfrutar de la vida como nunca antes fuera de los escenarios, de los que se alejaría cuatro años a su lado. Lamentablemente tampoco Onassis le brindaría tanto como lo hacía la ópera y dejó a Callas por Jackie, la futura mujer de Keneddy. Aunque luego él volvió a ella y a pesar de esta fractura emocional, él fue el amor de su vida.


3-Una mujer intensa (afortunadamente)

Como hoy en día, en el documental se muestra claramente por medio de distintas declaraciones a lo largo de su vida cómo una mujer como ella, de espíritu fuerte, autosuficiente y que sabe lo que quiere se  suele calificar de mujer difícil, no siempre dando al público la imagen que de ella se pedía. No les llega esto a los hombres, a quienes no se les exige que formen una familia ni que dediquen sus esfuerzos a crecer profesionalmente, seguros de sus convicciones. Cuando el director del Metropolitan Opera House de Nueva York descubrió la calidad de María Callas, quiso añadirla al programa de su teatro como si fuera un DJ residente, a lo que la Callas, quien cantaba para su propio crecimiento profesional y no como un instrumento, se negó. Aquello generó una gran polémica, como también sus achaques de salud que fueron cruelmente reprochados. Se tuvo que defender de todas estas reacciones y luchar contra la instrumentalización de su personaje.


3-Su amor incondicional

María acabó descubriendo que su única compañía fiel habían sido la música y Elvira de Hidalgo, su mentora y amiga, quien la ayudó a renovar la ópera, simplemente recuperando obras olvidadas de gran calidad. Acabaría adorando la música y queriendo volver a ella por haberle dado tanto. Lástima que a pesar de sus intentos por volver a cantar, muriera en su casa con sólo 54 años de un infarto en el corazón. Es la tragedia griega de una diva que no te deja indiferente ni como artista (imposible no emocionarse con alguna de las óperas que selecciona íntegramente y sin interrupción el documental) ni como mujer, por su integridad, su dignidad como persona y su sensibilidad.


4-Viajar en avión era otra cosa

El filme sigue a María Callas por las audiciones en las principales ciudades del mundo y no podemos evitar darnos cuenta de lo elegante que se viajaba antes en avión. María sale de todos su vuelos, indistinto el trayecto, perfectamente arreglada con su inseparable perro. Nada que ver con nuestros vuelos de ahora, donde la comodidad prima y el ahorro en espacio de los aviones también. Viajar en avión es ahora el pan de cada día mientras que entre los años 50 y 60 era un lujo que sólo algunas personas se podían permitir. Para esos nostálgicos queda la clase business y las compañías no low-cost.


5- La ópera ahora

La ópera, ahora y siempre asociada a un público elitista, aparece en el filme como una disciplina también para jóvenes, sólo hay que ver la entrevistas que realiza un periodista a los jóvenes que esperan toda la noche en la cola del Metropolitan, como si de un concierto de U2 se tratara, para ver a la Callas. Un público joven que declara estar allí porque "cada nota tiene un significado para María Callas, cada palabra está cantada con alma"¿Dónde se ha ido nuestra sensibilidad?

Por cierto, que María Callas cantó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona en 1959. Os invito a quedar con algún amiga/o en la puerta del Liceo justo antes de una función. Es una pena ver llegar a la gente como si fuera a la playa, sin hablar de lo tardísimo que llegan los asistentes aún cerradas las puertas. Los mismos empleados viven indignados porque es una realidad que viven a diario. En su defensa sólo podemos decir que no hace falta ser burgués para escuchar ópera pero sí estar a la altura de esa calidad musical, de ese esfuerzo artístico y de esa puesta en escena. No cualquier buen cantante podría alcanzar las notas de la ópera, y también merece un mínimo de elegancia asistir a un lugar que normalmente es el más elegante de los teatros. Modernidad no tiene que ir reñido con elegancia, ni elegancia con dinero.

María by Callas, es así, un documental adaptado para todos los públicos, un archivo largamente oculto de una figura que conocíamos mal y que también desconocíamos por no ser de nuestra generación. Descubrimos a una mujer que nos inspira enormente a día de hoy y la anfitriona perfecta de unas piezas musicales de enorme belleza. Como quien se lee un buen libro por primera vez, para todos aquellos que nunca hayan escuchado ópera ni asistido a una, ésta es la oportunidad idónea para darse un regalo para los sentidos de la mano de una diva y con la calidad acústica de una sala de cine ¡A disfrutar de la Callas!