La Belle Époque

¡Última semana para ver la exposición de Toulouse-Lautrec!


Photo by ghaidu on Foter.com / CC BY-NC-ND

Madrid, mayo 2018

La Fundación Canal de Madrid expone hasta el día 6 de mayo una colección completa de Toulouse-Lautrec. Teniendo en cuenta que es la primera vez que se encuentra en España esta colección de las dos que hay en el mundo y que es gratis, no hay razón para no ir. Sobre todo si no te has podido ir de vacaciones. Por suerte, si no vamos a Bruselas, Bruselas viene a nosotros, y es que esta exposición que se encuentra normalmente en el Musée d'Ixelles ha sido comisariada en colaboración con este museo. Un lujo poder pasear por la Fundación Canal y aprovechar sus pasillos mágicamente condicionados para imaginar ese cambio de siglo que se llamó la Belle Époque, por medio de los carteles de Lautrec, Mucha o Chéret. ¿Por qué perdérsela?


La Belle Époque

La Belle Époque: la Época Bella, llamada así por ser el tiempo entre final del s.XIX y principio del XX, anterior al drama de las futuras Guerras Mundiales. Las ciudades eran las protagonistas del progreso industrial y científico que no suponía amenaza alguna, sino avance y facilidades. Por primera vez las urbes empezaban a llenarse de gente proveniente del campo para trabajar en las nuevas industrias. La electricidad, el avión, la radio o la radioactividad nacieron en esta época y la sociedad veía en este progreso un futuro optimista e imparable que llenaba de energía la vida social urbana. Del mismo modo, este auge de modernidad cambió el aspecto de las ciudades, creando enormes boulevares en las capitales europeas como Londres, París o Berlín, y dando ese aspecto modernista que nos sigue gustando tanto en los cafés, teatros, galerías de arte o en los salons.

Un buen ejemplo de este despertar al mundo por medio del progreso fueron las Exposiciones Universales de París de los años 1889 y 1900. La Belle Époque cambió la mentalidad política, artística, hedonista y literaria haciendo de la ciudad un centro alegre y libre como nunca antes había existido. 

Alphonse Mucha fue el encargado de ilustrar la Exposición Universal de París de 1900. Algunos de sus carteles se encuentran también en la exposición de Toulouse-Lautrec.

Los inicios del cartelismo con Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec nacido en la ciudad de Alvi del sur de Francia en 1864 influido por los carteles del también pintor Jules Chéret, desarrolló su pintura cartelista hasta el punto de dotarlo de prestigio. El cartelismo era el antiguo diseño gráfico; nacido de la litografía, continuó hasta nuestros días. Si bien la publicidad ahora se sirve de la fotografía, seguimos viendo carteles para festivales de música, fiestas populares, cine y todas las otras funciones para las que servía el cartel.

El cartel como medio publicitario se desarrolló a partir de la promulgación de la ley del 29 de julio de 1881 que consagraba la libertad de prensa en Francia. Mientras que Chéret introdujo el uso del color en las litografías y fue el primero que anunció los bailes del Moulin Rouge, dos años después el director del cabaret le encargó a Lautrec su primer cartel: Moulin-Rouge, la Goulue que obtuvo un enorme éxito. A partir de entonces creó 31 carteles y 325 litografías que le permitieron darse a conocer al gran público.

Lautrec que admiraba el cartel de "France-Champagne" de Pierre Bonnard se dejó aconsejar por él para trabajar con la imprenta Ancourt. Influido por las estampas japonesas donde prima el diseño, fue también el uso del color en el cartel lo que transformó la imagen de éste consiguiendo atraer la atención de los espectadores con sus contrastes y colores vivos. Lautrec usó el cartel como medio de comunicación con mensajes breves y eficaces. El éxito del cartel está en la immediatez de su efecto al verlo.

Los espectáculos, las fiestas, los cafés, la vida social y hedonista de las ciudades es el hilo conductor de la exposición dividida en 4 secciones: los placeres de la noche: el cabaret parisién, los placeres de los escenarios, los placeres literarios y artísticos, y los placeres modernos: el consumo. En caso de perderte esta exposición siempre puedes viajar a Bruselas o a Alvi, donde en el mismo castillo donde nació Lautrec existe ahora el Museo Toulouse-Lautrec que alberga 1000 obras conservadas en su ciudad natal gracias a su amigo Maurice Joyant y a una donación de los padres del pintor que debido a constantes problemas de salud murió a los 36 años.

Toulouse-Lautrec revolucionario de la técnica del cartel, aportó frescura y vitalidad al arte publicitario influyendo en artistas pintores como René Gruau y en el mundo del cartelismo hasta nuestros días. Sus ilustraciones evocan la memoria de París del fin de siècle, tomando como escenas principales los cafés-concierto, los teatros, los actores y actrices. Todo ello testimonio del mundo del espectáculo de esta época. Si ahora conocemos el cancan o el Chat noir de Paris seguramente sea gracias al imaginario que nos ha dejado Toulouse-Lautrec.

¡A disfutar de la exposición!


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