CANNES 2018

Por qué nace el Festival de Cannes


Official poster 2018 © Design : Flore Maquin - Photo : Pierrot le fou © Georges Pierre

8 al 19 de mayo, 2018

Los antiguos griegos y romanos premiaban a los vencedores de las distintas competiciones con una rama de palma o una corona vegetal. ¿No es maravillosa la lengua y ver que nada es casualidad? La Palma de oro es el gran premio que otorga el Festival de cine de Cannes a su palmarés, lista de películas premiadas que participan desde todo el planeta y durante 10 días en la competición. Aunque posterior en origen a los Óscar, el Festival internacional de cine de Cannes es tal vez el evento más glamouroso, mediático e internacional del mundo. Si queda glamour en este mundo seguramente sea en Cannes. Nacido para dar cabida a un arte desinteresado de los fines políticos, ha conseguido desde el principio diferenciarse de los otros festivales y crear una vez al año un encuentro de cine internacional donde espectadores y directores de todo el mundo ponen sus ojos en La Croisette. El motivo por el que este Festival es el más especial de los certámenes de cine tiene lugar en su origen.


El origen del Festival de Cannes: una cuestión política

En julio de 1938 la Mostra de Venecia, primera competición internacional dedicada al séptimo arte, reunía por sexta vez a los grandes países productores del cine. Francia estaba entonces representada por una selección de películas. El día del cierre de la Mostra, el jurado (que incluía a un diplomático francés y a un periodista) se reunió para decidir el palmarés. La unanimidad decidió entregárselo a una película americana pero la presión de Hitler provocó que el documental de propaganda nazi de Leni Riefenstahl y el film italiano Luciano Serra, pilote recibieran finalmente la distinción. A este hecho lo llamarían "el golpe Mussolini". El resultado, los miembros representantes de Francia, EEUU y Gran Bretaña abandonaron la Mostra.

Philippe Erlanger, el diplomático que formaba parte de aquel jurado pensó entonces en organizar una muestra de cine que reemplazara a la Mostra para ofrecer al mundo un festival libre de coacciones. Desde septiembre de 1938 a mayo de 1939 la iniciativa se convirtió en un verdadero asunto de Estado. Mientras unos temían estropear las relaciones entre Italia y Francia, fue el ministro de Educación y el ministro del Interior quienes apoyaron la idea según la cual Europa debía tener un festival de cine donde el arte no se viera influido por los intereses políticos.

En junio de 1939 la prensa anunciaba oficialmente la creación del Festival de cine en Francia con el apoyo de los EEUU previsto para el 1 de septiembre y coincidiendo con la Mostra.  

Cannes quiso darle a su Festival un carácter tan prestigioso como Venecia. En un principio se pensó en Biarritz como la primera opción para dar cabida a este festival, pero al final se decidieron por la ciudad de Cannes. El 31 de mayo de 1939 el gobierno firmaba oficialmente el proyecto del Festival de Cannes. "La perla de la Costa Azul", como también se le llama a la ciudad de Cannes, estaba destinada desde entonces a ser un equilibrio europeo entre Hollywood y Venecia. Pero aquel primer festival que debía ser inagurado con la presencia de honor de Louis Lumière, padre del cinematógrafo, nunca tuvo lugar. Aún así se preparó todo para conseguir un engranaje digno de un Festival de cine. Georges Huisman fue nombrado presidente del Secretariado de Estado de Bellas Artes a la cabeza de un comité organizativo.

"El fin del Festival es incentivar el arte cinematográfico para desarrollarse en todas sus formas y crear y mantener un espíritu de colaboración entre todos los países productores de películas" (extracto del reglamento, 1948)

¿Por qué es especial el Festival de Cannes?

Lo más importante que tenía que definir este festival era el espíritu universal que iba a tener esta muestra de cine. Cada país escogería sus películas y las presentaría en competición. El jurado representaría a los participantes y todas las naciones presentes debían recibir un Gran Premio en un espíritu de objetividad artística y de imparcialidad absoluta.

Para no crear tensiones con Alemania e Italia, estos países también fueron invitados. Pero en aquellos años previos a lo que todos conocemos, los dos países rechazaron la invitación y sólo nueve países estaban listos para participar. En agosto de 1939, a pesar de las presiones internacionales el Festival estaba listo para inaugurarse. El pintor de Cannes Jean-Gabriel Domergue ya tenía preparado el primer cartel del festival, 2000 invitaciones con la frase "Invitación al viaje" fueron enviadas y se alquiló un transatlántico por la productora americana MGM ya anclado en la bahía de la Costa Azul con sus vedettes americanas listas para crear un ambiente festivo y lujoso. Sin embargo el 23 de agosto se anunciaba el pacto germano-soviético que daba vía libre a Alemania para invadir Polonia, hecho que ocurrió el día en que debía haber comenzado el Festival de Cannes, el 1 de septiembre. El día 3 se declaraba la guerra y el Festival se veía obligado a anularse. 

Aquella edición fantasma que sólo consiguió la proyección en petit comité de una película, El jorobado de Notre-Dame de William Dieterle, ya tenía en realidad una selección de títulos para ser galardonados. Como aquel palmarés nunca pudo ser premiado, y a modo de homenaje a esta selección olvidada, la distinción se entregó en el año 2002 por unanimidad y con 63 años de retraso a Union Pacific de Cecil B. DeMille por un jurado presidido por Jean d'Ormesson, fallecido el año pasado.

En 1940 a pesar de la declaración de la guerra, los responsables de Cannes intentaron retomar el proyecto del Festival. Francia necesitaba entonces por cuestiones diplomáticas, la aprobación y el acuerdo de participación de Italia cuya participación en el conflicto no era oficial. Contra toda expectativa Mussolini aceptó con la condición de que la competición francesa no coincidiera con la Mostra. Sin embargo el 10 de junio el Duce le declaró la guerra a Francia y a la Gran Bretaña. Una vez más el Festival de Cannes tendría que esperar. No sería hasta el año 1946 que el certamen se celebraría por fin, un 20 de septiembre.

"Era la primera fiesta que se ofrecía al mundo en una especie de embriaguez, bajo un sol que no dejó de brillar hasta mediados de octubre", declaraba Philippe Erlanger.

La inauguración tuvo lugar en los jardines del Grand Hôtel por la cantante americana Grace Moore y la competición se desarrolló a lo largo de los días en un ambiente festivo muy esperado, con fuegos artificiales, farolillos, flores, desfiles de moda...  y contó con 19 países participantes y un jurado internacional presidido por Georges Huisman. Todos los países obtuvieron un Grand Prix y la primera edición culminó con éxito, tanto para los participantes como para la prensa y la opinión extranjera. Así nacía el Festival de Cannes que comenzaría escribiendo su historia con directores como Walt Disney, Billy Wilder, David Lean o Jean Renoir.

Cuando llegó el glamour

Fue en los años 50 que el Festival comenzó a adquirir ese aura de glamour que todos conocemos gracias a la llegada de las estrellas (que no celebrities) a la Croisette. Su mediatización otorgó al festival el renombre internacional. Gracias a la presencia de directores, actores y actrices de prestigio como Grace Kelly, Sophia Loren, Brigitte Bardot, Romy Schneider o Alain Delon, que ese año serían recibidos en un palacio nuevo: el Palais Croisette.

Son los años de la guerra fría, los bloques este-oeste se enfrentaron también en el Festival. Para evitar conflictos, la organización del festival decide crear un reglamento de autorización de las películas bajo ciertas condiciones. El comité llegó a censurar hasta 11 películas durante los años 50 logrando el récord en el 1956 con seis casos de censura. Tras esta edición, los organizadores decidieron suprimir aquel reglamento iniciando una nueva era donde la calidad de las películas se interpusiera a los intereses diplomáticos, recuperando los designios iniciales del Festival.

En esta época surgieron muchísimos otros festivales tanto en Francia como en Europa que obligaron al Festival a innovar contínuamente y a adaptarse a los cambios. Esto provocaría rivalidad y cambios de fechas en el Festival siendo a partir de 1952 que el certamen tiene lugar siempre en mayo. Desde 1947 hasta 1954 el jurado se compuso exclusivamente de personalidades francesas y los nominados a la competición se disputaron a partir de entonces un sólo premio, el Grand Prix, junto a este había otros premios secundarios en función del género: entretenimiento, documento novelesco, película que se cuenta mejor por medio de la imagen, humor poético, película legendaria o películas de exploración fueron algunas de estas categorías. A partir de 1955 el jurado ya se compuso, como ahora lo conocemos, de personalidad extranjeras y pertenecientes al mundo del cine.


La transgresión de los 60

En 1959 André Malraux entonces ministro de Cultura era el director del Festival. Abrió la competición con una nueva generación de directores como François Truffaut, galardonado por Los cuatrocientos golpes en 1959. Durante ese decenio participaron otras obras innovadoras, valientes y comprometidas como Hiroshima mon amour (1959) y la Guerre est finnie (1966) de Alain Resnais, Le joli mai de Chris Maker, y La Religieuse de Jacques Rivette (1966). Esta proyección se viviría como un escándalo junto con La Dolce Vita de Federico Fellini, L'Avventura de Antonioni y Viridiana de Buñuel en 1961. En este periodo Robert Favre Le Bret, entonces el Delegado General del certamen, empezó a recorrer el mundo en busca de nuevas películas que enriquecieran el Festival y que le dieron el carácter universal que hoy conocemos.

Pagando las invitaciones a las estrellas como Bette Davis, John Wayne o Kirk Douglas a la Croisette, se iniciaría una práctica que continuaría hasta hoy y que en su momento ayudó a dar a conocer las películas de Hitchcock, Visconti o Fellini.

Del 10 al 11 de mayo de 1968 Francia, que vivía el mes más agitado de su historia, convirtió el Festival en un altavoz de su protesta. Los miembros del jurado abandonaron su puesto, los realizadores retiraron su películas y el 19 de mayo de 1969 al mediodía, el Festival fue interrumpido durante la proyección de la película de Carlos Saura Peppermint frappé, por Louis Malle, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Claude Berri, Milos Forman, Roman Polanski y Claude Lelouch.

Al margen de la Selección oficial, dos selecciones independientes vieron la luz en estos años: la Semana Internacional de la Crítica en 1962 y la Quincena de los directores en 1969, selecciones que continúan hasta hoy.

Es así como el Festival fue sobreviviendo a la Historia y forjando una ciudad que vive principalmente por ser escenario de la industria del cine, con sus palacios y congresos creados exclusivamente para albergar una vez al año, uno de los festivales más importantes del mundo.

El Festival de Cannes nos descubre cada año películas que seguramente no habríamos conocido nunca, por ser películas de poca proyección y que difícilmente nos llegarían si no fuera por esa gran pantalla que es Cannes durante 1o días. Al igual que los libros, el cine nos abre la mirada al mundo, delegando como un sueño nuestros sentidos durante unas horas.