Art

de Yasmina Reza


" Mi amigo Sergi se ha comprado un cuadro.
Es una tela de más o menos 1,60m por 1,20m pintada de blanco. El fondo es blanco y si cierras un poco los ojos se pueden entrever unas rallas finas, transversales, blancas.
Sergi es un amigo de hace mucho tiempo. Un chaval que ha triunfado, es dermatólogo y amante del arte.
El lunes pasado fui a ver el cuadro que Sergi se había comprado el sábado anterior, un cuadro que perseguía desde hacía meses.
Un cuadro blanco con unas rallas blancas."  


La semana pasada fue la última función en el Teatro Goya de Barcelona de la obra Art escrita por Yasmina Reza y publicada en forma de novela en 1994. Tras un éxito rotundo durante los primeros meses del año y a pesar de que las funciones hayan terminado en la Ciudad Condal, Arte plantea un tema tan interesante como actual que vale la pena leerlo o esperar a verlo otra vez en teatro. 

Partiendo de un escenario tan minimalista como el objeto de la discordia, Art es la puesta en escena de tres buenos amigos con personalidades distintas como las de cualquier otro grupo de amigos. Y como todos, son conscientes de sus diferencias, algo que no impide que se mantenga alegremente su amistad. Esta harmonía se romperá cuando Sergi, uno de ellos, quien se gana bien la vida y motivado por una cena con otro amigos, decide comprarse un cuadro de 200.000 €.

Esto sería algo normal para los amantes del mundo del arte contemporáneo si no fuera porque el problema es que ese cuadro es totalmente blanco. Es aquí cuando desde una tabula rassa se dispara un debate entre los tres amigos, cuyos nombres han sido adaptados al catalán para aproximar el público a la historia. 

A raíz de una reacción emocional ante el lienzo, el amigo más pragmático pondrá en duda el sentido común de Sergi quien es capaz de tal gasto por un cuadro "que le emociona", mientras que su amigo no puede dejar de ver una tela en blanco y ve desproporcionada la inversión del dudoso "valor artístico". Al debatir sobre entrar o no en el negocio y en el juego del mundo del arte contemporáneo se acabará abriendo una caja de Pandora de la escala de valores de cada uno de ellos que pondrá en duda el valor mismo de su amistad y hasta el sentido de ésta. Se acabarán cuestionando entre gritos y lloros lo que cada uno considera como Verdad o verdadero, desde sus propias emociones al ver un cuadro, el hecho de casarse, el sentido del humor de cada uno, la relación con sus respectivas parejas o si la amistad es más bien un contrato tácito contra la soledad o se sostiene bajo vínculos inevitables.

Como en el teatro clásico, los actores se dirigen al público para contarnos el transcurso del debate y sus propias opiniones. Y como público, es un placer ver pelearse a otros sobre sus convicciones porque no es más que una invitación a reflexionar sobre las nuestras y nos obliga a dirigir nuestro juicio hacia ellos y escoger entre una de las tres personalidades que con ese número tan impar son los perfiles perfectos para mantener el desequilibrio del debate. Por un lado está el amigo más conservador y quien puede resultar más serio, siempre intenta dotar de sentido y coherencia lo que hace y es incapaz de convencerse del valor exagerado de un cuadro blanco. En segundo lugar está Sergi, el más superficial, a quien el dinero le permite ser más feliz y caer alegremente en la diversión del gasto sin tener en cuenta cuánto de moda y de deliverado contiene esa decisión, y por último, uno de los más entrañables y divertidos a quien todo le parece bien, que acepta el cuadro para no crear conflicto. Ninguno quedará libre de crítica ni de duda, todos empezarán dudando de un cuadro y acabarán  dudando de sí mismos. 

Es un placer participar de esta atmósfera íntima que genera el teatro y presenciar a estos grandes actores en directo plantearnos cuestiones vitales, no os perdáis la programación de este teatro pequeño pero de obras grandiosas a precio razonable. 


El teatro Goya nacido en 1914 es un edificio que acoge el Centro Aragonés de Barcelona además de ejercer su función de teatro. Aunque en el 2004 estuvo a punto de cerrar sus puertas, actualmente es financiado por la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona y consiguió ser reconducido y gloriosamente revivificado por su actual director artístico, el magnífico y admirado actor Josep Maria Pou, quien además de ser el director, actúa en alguna de las obras que tienen lugar en su teatro como es el caso en la actualidad del clásico Moby Dick. ¡No te pierdas su programación!